Yalta y Taiwán

Jaime Darío Oseguera Méndez

Yalta se encuentra en la península de Crimea, al sur de Ucrania, en la parte Este de Europa justamente en el lugar que ahora se disputa Rusia para cambiar el mapa geopolítico del mundo.
Ahí está enclavada Yalta, un balneario de recreo para los zares y la aristocracia europea donde fue la Conferencia para lograr los acuerdos del fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando era ya inevitable el triunfo de los aliados y la derrota del ejército Nazi prácticamente en todos los frentes de batalla.
Las imágenes de Stalin, Churchill y Roosevelt en Yalta, nos dan cuenta de cómo se dividieron al mundo para dominarlo económica y militarmente.
Es lo mismo que hace Estados Unidos al mandar un mensaje de alianza, apoyo irrestricto con Taiwan. Al hacerlo Biden quiere recordarle al mundo el liderazgo que sigue ejerciendo Estados Unidos y, de manera soterrada, cuestiona la alianza que evidentemente sostiene China con Rusia en la actualidad.
Ambas cosas tienen antecedentes históricos en Yalta y nos llevan a Taiwán.
El objetivo de ese momento en 1945, era acabar con el Nazismo y la nefasta herencia de muerte, segregación y destrucción total que había consumido buena parte de Europa.
Ahí se reunieron para cambiar el destino del mundo bajo objetivos específicos: Alemania se tenia que desmilitarizar por completo para evitar que la eventual llegada de otro demente como Hitler volviera a poner al mundo en guerra. Se plantearon además las indemnizaciones que a cubrir por Alemania, principalmente a los países donde se habían librado las batallas contra el Ejército Nazi.
Los soviéticos como consecuencia pedían una cantidad importante por la destrucción en su territorio.
Alemania debía pagar como responsable de la Segunda Guerra Mundial por la destrucción de regiones enteras y los crímenes de guerra cometidos por sus tropas.
Al no poder cubrir los costos de la guerra los aliados terminaron creando dos países dividiendo Alemania a la mitad.
Nunca se pusieron de acuerdo en el destino final de Polonia donde los comunistas acababan de establecer un gobierno provisional. En Yalta también se planteó que todos los países que pasaban al mando comunista, serían sujetos de gobiernos provisionales para posteriormente ser sometidos a elecciones universales, acuerdo que Stalin nunca cumplió.
Justamente esa fue una de las finalidades de la creación de las Naciones Unidas. Dar seguimiento a los acuerdos tomados al fin de la guerra y tener un árbitro que pudiera prudentemente ponderar cualquier amenaza a la paz mundial. En el fondo el acuerdo de Yalta, la repartición de Europa y la creación de lo que hoy conocemos como la Organización de Naciones Unidas fue la manera en que Estados Unidos, la Unión Soviética e Inglaterra tomaron el control del mundo. Se crea el Consejo de Seguridad y a propuesta de los soviéticos, China se convierte en miembro permanente. Nace la guerra fría y el mundo bipolar de la mano de los triunfadores.
Esa distribución del mundo duró toda la segunda mitad del Siglo XX terminando con la caída de la Unión Soviética a principios de los noventa.
Al inicio del Siglo XXI, la duda era si los países que se liberaron del bloque soviético se convertirían en países con democracia liberal, monarquías o solo serían fachadas de dictaduras y gobiernos autoritarios sucedáneos de los partidos comunistas.
Hoy con la invasión en Ucrania y la disputa por la libertad de Taiwán, revive con fuerza la confrontación manifiesta entre Rusia con sus aliados como un bloque, y los países de Europa que apoyan a Ucrania junto con Estados Unidos por el otro.
Esta semana Nanci Pelosi Presidenta de la Cámara de Diputados en Estados Unidos, uno de los cargos más relevantes en la jerarquía política de ese país, estuvo de visita en Taiwán apenas por unas horas. Suficientes para levantar el avispero y crear una serie de conjeturas e hipótesis sobre el futuro del orden económico y político internacional.
La visita de Pelosi a Taiwán tiene un sentido: desafiar a China, aliada en el bloque de Rusia desde aquella época en que los soviéticos la metieron al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. China que hoy es el principal rival comercial, económico, militar y político de los Estados Unidos.
La posición de China es relevante en este momento cuando Rusia avasalla Ucrania y amenaza con expandir sus fronteras a otros países. Una condena mundial unánime en contra de la invasión Rusa sería la extinción política para Putín en el mundo, pero al tener como aliado a China, le da oxigeno y le permite mantener una red de negocios, comercio, abasto de mercancías y capacidad de negociación con otros países a los que China puede presionar para que no haya animadversión abierta contra los crímenes de guerra que comete Putín.
Esa la postura que ha jugado China, de complicidad con Rusia y es justo lo que quieren controvertir los Estados Unidos.
Taiwán forma parte de un cinturón en el que China se quiere proteger de cualquier supuesto ataque de occidente. Por eso alegan que es su territorio y que siempre lo fue. Justifican su poder los chinos sobre Taiwán por los acuerdos en la Segunda Guerra Mundial cuando Japón, que reclamaba el derecho de gobernar a esa isla, pierde la guerra y es sometido también a indemnizaciones y repartos; entre ellos la soberanía de Taiwán.
En realidad la disputa por Taiwán es económica como casi todo en la actualidad. Son los principales productores de los “chips” que hacen funcionar a las computadoras, carros, relojes, electrodomésticos, maquinaria en todo el mundo y en occidente nadie quiere que los chinos se apoderen de esa tecnología, menos si son aliados del invasor ruso.
La capacidad tecnológica de Taiwán está por encima de cualquier otro país y exigen su libertad del gigante comunista.
Las confrontaciones militares cambian el orden internacional. Yalta y Taiwán son emblema en la lucha de los poderosos por dominar el mundo. Así que no se ha acabado la guerra económica. Sólo cambia de episodios.