Las ganitas de callarnos la boca

«La Grilla en Rosa» de Fabio.  -versión express para grillar al derecho y al revés-

Al bebé geriátrico y con problemas mentales de Palacio Nacional hay algo que le cae en el mero caracolito del ombligo, y eso es que uno exprese libremente las críticas a sus muchas y constantes meteduras de pata.

No se le criticaría sin tan sólo se tomara la molestia de no darnos argumentos sobre su pésima gestión sin resultados, su asociación con el narco, su corrupción personal, familiar y de grupo político; el manejo criminal de la pandemia que ha dejado un exceso de casi 760 mil muertos por la negligencia criminal ordenada por él y puesta en marcha por el títere Hugo López-Gatell; el ahogamiento para las finanzas nacionales que han resultado sus ocurrencias faraónicas y el regalar dinero para comprar votos y consciencias…

No le sigo porque termino hasta el año que entra. El caso es que al no-presidente le trina que le muestren la fea cara de esa señora necia y amargada que es la Realidad, enemiga de los otros datos y demás mitos geniales que inventa a diario para distraer a la perrada. Y más le molesta que esa realidad no puede modificarla por más choros de la misa de siete que le echa.

Dos ataques de realidad traen ahora muy enojadito a Baby Berrinchitos: la cobertura que se le dio a todos los incendios y bloqueos provocados por sus socios y protegidos del narco en Zacatecas, derivado todo esto por su chiqueo y regalo de impunidad a los criminales con sus «abrazos, no balazos», y la cobertura a su serie de burradas que ya hicieron enojar al unísono a Estados Unidos y Canadá por su contrarreforma eléctrica antiecológica, populista y muy negativa para México y sus esperanzas económicas -si es que le queda alguna-, y que esos países y socios indispensables de México ya llevaron a un panel de controversias.

Como en la lógica de Pejito el equivocado es el mundo, no él, lo que procede dentro de su cadenita rascuache de pensamiento es matar al mensajero.

La Suprema Corte, en esos ratos que no está dedicada a hincarse ante los pejecaprichos, decidió echar abajo medidas que de hecho censuraban a los medios de información nacionales (los serios, no los periodistas patito de la misa de siete y canalitos de fanáticos no periodistas que les acompañan), en medidas que se habían propuesto desde 2013, con Peñita el Bruto al mando, pero modificada en 2017 para evitar la censura, tan sólo un día antes de entrar en vigor.

Tal reformita pretendía poner «defensores» de audiencias, códigos de ética, amenazas de suspensiones de licencias a los medios por opiniones que no le parecieran a Papá Gobierno y la «diferenciación» entre opiniones e informaciones.

Bueno, la SCJN ya tiró eso, pero advierte el columnista Raymundo Riva Palacio que si no es con Chana es con Juana, pero a fuerza quieren hacerla pasar, por medio de los serviles y arrastrados diputados oficialistas en el Congreso de la Unión.

¿Cómo? Pues resulta que la Suprema Tremenda Corte no devolvió la ley de 2013, por lo que será la Cámara de Diputados, con mayoría de falderos oficialistas, la que decidirá y, obviamente, lo harán en el sentido que quiera su amo, que es el de censurar a medios y periodistas por decirle sus netas al no-presidente y a su desgobierno.

Un detallito: falta que nos dejemos.  A ver de a cómo nos toca.

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