Guardias, madruguetes y lambiscones

«La Grilla en Rosa» de Fabio  -versión peque para grillar de volada-

Este viernes, por causa de un viaje astral que hizo que se me fuera el santo al cielo, no redacté esta columneja con pretensiones en su día de publicación, por lo que, como mexicano derecho y cumplidor, me prometí hacerla este sábado por la mañana. Y ándele con lo que amanecimos.

Resulta ser que la horda oficialista en San Lázaro, de madrugada y nomás por sus purititos y aterciopelados deseos de obedecer hasta la ignominia las órdenes más descabelladas que les escupe el Iluminado, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero…

‘Pérenme, ya me andaba atolizando yo también. Ah, les decía: la horda morenista aprobó que se militarice la Guardia Nacional para dar gusto al nene geriátrico y sus corruptos generales.

Los que no son iguales al PRI le copian toooodos los modos, hasta los madruguetes por aplanadora, como pasó la madrugada de este sábado. Esos que se dicen representantes populares son los mandaderos más caros de México, dedicados únicamente a cumplir acríticamente cada capricho que les exigen desde Palacio Nacional.

El capricho de comprar a los generales del Ejército (ese mismo que abominaba como eterno y raterísimo candidato) tiene como única intención la de perpetuarse en el poder con los soldaditos como columna vertebral. Bueno, Pejito tiene columna bífida; la otra es el narco.

Nomás falta que se le permita. Faltan mexicanos patriotas en este tiempo de traidores a la Patria que prefieren adorar a su buey de oro.

EL EQUIVOCADO

Creo que jamás nunca de los jamases vamos a volver a escuchar de la tiplosa boca de Pejito las palabras «me equivoqué». Lo que sería de alucine es que lo dijera como autocrítica, por sus millones de errores, mentiras y despilfarros que cuestan miles de millones, en pesos, y cientos de miles, en vidas.

Pero no. Lo dijo porque los cuatro ministros que infiltró en la Suprema Tremenda Corte no le siguen el jueguito de mantener la prisión preventiva, que el régimen usa para amedrentar a los opositores o para ganarse el aplauso fácil de la chinaca popular apresando sin juicio ni sentencia a algunos pesos medianos del sexenio anterior, como Rosario Robles o Jesús Murillo Karam. (Claro, a Pejito le vale una pura y dos con sal la división de poderes y los quiere flojitos y cooperando con su idea de destuir al país.)

Para eso, y para entambar a miles de inocentes, es para lo que sirve esa aberración aprobada por este desgobierno cuando empezaba su labor depredadora. Por eso es que Pejito anda que hace chilito con el rabo, pues, como bien dice Brozo, si se la quitan se le acaba su «estrategia de seguridat».

El lunes se define la tal prisión preventiva. Y los insultados ministros, que muchas otras veces han actuado por consigna directa de Palacio, al parecer no le van a dar gusto al autocratita macuspano, quien cree que por haberlos propuesto en automático serían sus empleados serviles.

Lo son, pero a ratitos tienen la arrogancia de sentirse independientes.

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