El regreso de Trump

Por Jaime Darío Oseguera Méndez

Las audiencias en el Congreso de los Estados Unidos para determinar la posible responsabilidad del ex presidente Donald Trump en los disturbios realizados por sus seguidores en la Casa Blanca en enero del 2021, se convirtió en el banderazo de inicio que adelanta varios meses la elección presidencial y pone a debate la calidad de la democracia norteamericana, así como el futuro de su sistema electoral tan primitivo.
Donald Trump puede ser acusado de varios crímenes y por esa decisión quedar impedido de participar como candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos.
Por eso han tomado relevancia esas comparecencias que bien podrían cambiar el rumbo del país, principalmente porque Trump sigue teniendo una fuerte presencia en el votante estadunidense y, puede ganar la elección.
Las audiencias muy al estilo americano, transmitidas en vivo por televisión y redes sociales, están cansando al público y provocando un hartazgo en la política que afecta tanto a Trump como a Biden. Es decir, en el camino a desprestigiarse, pueden eliminarse mutuamente.
Las resoluciones y el descrédito con el que salga Trump de las sesiones en el Congreso, seguramente van a iniciar una competencia interna para reemplazarlo como eventual candidato, lo cual parecía tener absolutamente garantizado. Hoy está en duda.
Para los políticos puritanos, presuntuosos de tener el mejor sistema de vida y político- electoral del mundo, es vergonzoso que se exhiban los momentos en que activistas, militantes y simpatizantes republicanos, ingresaron a la Casa Blanca aquel enero frio, con la finalidad de amedrentar y presionar al entonces Vicepresidente Michael Pence, para que anulara los resultados de la votación en algunos estados, lo que hubiera derivado en la reelección de Donald Trump.
Fueron hordas absolutamente fuera de sí, arengadas por el discurso violento de Trump y su incapacidad para reconocer en ese momento que los resultados no le habían sido favorables.
La principal acusación que le hacen es la inacción para respetar la constitución. La falta de cumplimiento de la ley puede prohibirle ser nuevamente el Presidente de los Estados Unidos. Rehusó condenar la violencia y la alentó, poniendo en riesgo al personal de la Casa Blanca incluyendo al propio Pence quien había sido su compañero de fórmula; por eso esperaba su apoyo para anular indebidamente resultados electorales. No hizo caso de la petición y literalmente le “echó encima” a sus seguidores.
Es muy claro que su sistema se vio tocado en la médula de la credibilidad. Tendrán que pasar otras elecciones, para saber si es posible recomponerlo o ya deberían estar pensando en nuevas instituciones electorales que no pongan en riesgo del desarrollo democrático de ese país.
En todos lados se cuecen habas. Así que no tienen mucho de que presumir en materia de credibilidad, fortaleza y confianza de las instituciones electorales, en el país que promueve la democracia occidental, como el estilo de vida más propicio para el bienestar de los ciudadanos.
Los procedimientos en el Congreso provocaron que los republicanos ahora no estén recaudando tanto dinero para sus campañas. Muchos de sus simpatizantes inclusive piensan que Trump pudo haber cometido delitos por lo que hoy no lo seleccionarían como su candidato.
Hay estados en los que la competencia electoral es tan cerrada, que un porcentaje menor de votantes que antes apoyaron a Trump, podrían voltear eventualmente el resultado.
Esa es la razón de su regreso a la arena política. Va a tratar de recuperar terreno, recaudar fondos, opacar a sus adversarios republicanos y aprovechar la gran debilidad del actual Presidente Biden, quien todo parece indicar que será su contrincante.
El Presidente Joe Biden está en su peor momento de popularidad y mientas más se debilite, más crecen sus oponentes. Hay altas tasas de inflación, no se ha mostrado firme en sus repuestas frente a la invasión de Rusia a Ucrania, la economía no ha avanzado como esperaban; la criminalidad, el narcotráfico y la violencia lo ponen contra las cuerdas.
Los grupos más conservadores así como los radicales de derecha extrema, siguen opinando en las encuestas que debería jugar nuevamente Trump. Sin embargo, entre los simpatizantes más moderados, quisieran ver en ambos partidos a personajes menos radicales o peligrosos. No tardan en surgir nuevos prospectos. Ojalá que los demócratas se decidan por el liderazgo de su vicepresidenta Kamala Harris quien puede ser mucho mejor competencia al multimillonario y controvertido conservador.
Por eso ha regresado Trump, porque las audiencias provocaron una pérdida en su simpatía, credibilidad e intención de voto. Y va con todo y contra todos.
Aunque parezca raro, esta situación tendrá efectos para México. En el lado positivo permite al gobierno de López Obrador moverse con mas libertad en sus declaraciones y posicionamientos como ya lo ha hecho respecto de la relación con Estados Unidos. El Presidente López Obrador sabe que en este momento nuestros vecinos no pueden abrir otro frente de batalla que podría provocar el acercamiento de Rusia con México.
No olvidemos que el gobierno mexicano no ha roto relaciones ni condenado de manera abierta las relaciones de turismo y exportaciones con Rusia.
Por otro lado, la elección allá va a generar una disputa por el tema migratorio endureciendo las posturas de los candidatos. Está acreditado que el discurso antiinmigrante tiene un posicionamiento electoralmente muy redituable. Así que en la medida en que arrecie la disputa electoral en Estados Unidos, al Presidente de México le puede ir más o menos bien, pero está muy claro que el país puede no correr la misma suerte.