Democracia y Participación Ciudadana

Elvia Higuera Pérez

La Ley de Mecanismos de Participación Ciudadana del Estado de Michoacán, constituye una herramienta esencial para iniciar procesos de democracia participativa en el Estado ya que contiene diversos instrumentos mediante los cuales las y los ciudadanos pueden intervenir de manera más directa en los temas de interés público y que afín de que ideas, sus propuestas y opiniones puedan ser escuchadas y consideradas por las Autoridades Estatales y Municipales.

Los mecanismos que la Ley incluye para fomentar la transparencia, rendición de cuentas y la participación ciudadana se encuentran: la iniciativa ciudadana, el referéndum, el plebiscito, la consulta ciudadana, el observatorio ciudadano y el presupuesto participativo. En el caso de los pueblos y comunidades originarios la consulta adquiere una relevancia significativa, pues todos los temas que sean de su interés, deben ser sometidos a Consulta, misma que debe además cumplir con los requisitos de ser libre, previa e informada.

No obstante la importancia que reviste la Ley de Mecanismos de Participación Ciudadana, el ejercicio del voto libre y secreto, sigue siendo por excelencia, el instrumento mediante el cual las y los ciudadanas tienen la posibilidad, en un ejercicio de libertad y responsabilidad el poder manifestar su voluntad y elegir quienes serán las personas que asumirán, la nada sencilla función de representarlos y tomar decisiones a nombre de la comunidad que los elige.

De ahí surge justamente su importancia y la necesidad de seguir trabajando en la conformación de una sociedad cada más mas critica, reflexiva y responsable, el voto implica en sí mismo la posibilidad de optar por una u otra forma de gobierno, que conlleva la aplicación de recursos económicos, definición de obras públicas, programas sociales, asumir posturas frente a problemas sociales como lo es la discriminación, violencia de género, la homofobia, los adultos mayores y el sector infantil.
La responsabilidad de forjar una conciencia cívica es un asunto de corresponsabilidad de los órganos electorales, instituciones educativas, sociedad civil y partidos políticos, estos últimos son quizá, los más obligados a contribuir rompiendo con esa fórmula perversa en la cual un pobre constituye un voto, y entonces éste se convierte en una mercancía que es comprada al mejor postor el día de la jornada electoral.

Resulta preocupante que a pesar de ser una Ley que cuenta con casi cuatro años de vida, ha sido muy poco el interés tanto de parte de los Poderes del Estado como de los Ayuntamientos por darle cumplimiento a la Ley en comento, esto aunado a un desconocimiento por parte de la ciudadanía de las diversas formas de participación ciudadana que se pueden implementar a partir de la organización comunitaria y la incidencia política desde lo social.

Transitar hacia nuevas formas de participación ciudadana, no limitada solo al ejercicio del voto, requiere de corresponsabilidad y de compromiso. Una ética ciudadana implica el acompañamiento ciudadano en el proceso de toma decisiones de principio a fin, con lo cuál se tendrán que mejorar los procesos de tranparencia y rendición de cuentas.

Hoy, ante la tentación latente de ejercicios de poder autoritarios y renuentes a la escucha y la crítica, resulta de suma importancia no perder la oportunidad de apropiarnos y ejercer los derechos que la Ley de Mecanismos de Participación Ciudadana nos garantiza, con lo cuál estaremos incidiendo en la conformación de una democracia más participativa, a la par de que estaremos generando procesos de observancia ciudadana para un ejercicio claro y transparente del recurso público.

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