A mis bestias me las respetan

«La Grilla en Rosa» de Fabio -versión chiquita, pero venenosa, para grillar de volada-

Con enjundia digna de mejor causa, su Pejestad salió presto a exhibir a una diputada panista, América Rangel, porque tuvo el atrevimiento, el descaro, la desfachatez, de llamar «bestias» a… los delincuentes.

El pasado lunes, en el show cómico-mágico-antiintelectual de las siete am, el Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre quiso dejar en vergüenza a la legisladora que en Twitter hizo lo que nunca hace el no-presidente: velar por que la sociedad mexicana esté a salvo.

Rangel puso en su Twitter: «Los derechos humanos son precisamente para los humanos. Los delincuentes son bestias que no merecen ninguna consideración», en referencia a la impunidad que el mesías les ha regalado tan gustosamente.

Esto quiso exhibirlo el Iluminado como una «desproporción del pensamiento conservador en México y a nivel global». Sólo que antes de llegar a esa parte que le ponen la contramañanera de la senadora, también panista, Kenia López Rabadán, que le soltó un rosario de netas del peso y tamaño de las pirámides de Teotihuacán, quedando con su carita de idiota ante la andanada de realidad que le recetaron.

Pa’ pronto, jilgueros y aplaudidores se lanzaron contra la legisladora en los mismos términos que su patrón, no por pensamiento de colmena, si no porque hasta el discurso le tienen que copiar para verse totalmente Palacio Nacional.

Volviendo a la Rangel, no tardó en responder al mesías defensor de los pobrecitos e inocentes delincuentes: «Como era de esperarse, @lopezobrador_ se enojó mucho de que llamé “bestias” a sus socios y protegidos, los pobrecitos delincuentes. Pero se lo repito: los asesinos, violadores y secuestradores son bestias que no merecen ningún abrazo y sí toda la fuerza del Estado. Cobarde».

Esto ya no lo exhibieron porque en otra de esas, se les vuelve a chispotear la crítica y ponen otro discurso ácido y con autogoles.

El punto es que, si eres ciudadano, nadie te salva de la falta de medicinas, de la inflación y crisis agravada por la imposición de ignorantes lambiscones en economía y en todo lo demás, de la inseguridad provocada por la impunidad regalada a narcos y criminales en general, etcétera. Pero si alguien toca a un pobrecito delincuente, tan bellos y dulces ellos, brinca entonces el Pejecín Colorado a pegarle a esos criticones con su chipote chillón, que no será chipote, pero sí muy chillón, como su dueño.

LAMBISCONERÍA PREMIADA

Sabrán, amiguitos, que en esta especie de sexenio salieron de quién sabe qué cloaca los infames pseudoperiodistas que se dedican a cobrar por hacer preguntas a modo en la misa de siete y a defender la deformación de cuarta del país. Ya antes habían presumido estos bichos que les dieron un doctorado honoris causa que resultó patito, otorgado por una «organización» que se dedica a hacer doctor honoris causa -previa lana- a cualquier pelagatos, todo ello con valor curricular igual a cero.

Pues bien, a uno de esos rastreros, un tal Vicente Serrano, le acaban de otorgar un «premio» de periodismo… por sus aportaciones «periodísticas», que se reducen a lambisconear al preciso y ya. Sólo falta que al reprimido Lord Molécula le otorguen la medalla Belisario Domínguez por su valor al barbear a AMLO.

Así es como este gobierno manos de intestino también ha podrido la labor de nosotros, los verdaderos periodistas.

Twitter: @Fabiocarton

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