Se prolonga el periodo de exhibición de Hotel Juárez en la Sala de Arte Público Siqueiros

18 de julio de 2015 (Maya Comunicación/Círculo Digital) Se vende, anuncia un cartel en la fachada de la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS), aviso que sorprende a quienes asisten al recinto o pasan por allí. Pero el inmueble no está en venta: se trata de la intervención a la fachada que forma parte de la muestra Hotel Juárez de Francis Alÿs, que prolonga su periodo de exhibición hasta el 16 de agosto de 2015.

 

La exposición ha generado interés en un sentido político y social en los visitantes. Al ser la SAPS un museo íntimo, las personas sienten un vínculo más cercano con la obra y desarrollan reflexiones críticas más acordes con el sentido de la curaduría, comentó Gustavo Becerril, responsable del área de Servicios Educativos del recinto, y quien también ofrece recorridos guiados.

 

Entre 2013 y 2014, Alÿs se desplazó por las calles desiertas y destruidas de Ciudad Juárez, mientras pateaba una bola de fuego a través del perímetro que demarca el conflicto social y urbano, a diferencia de lo que sucedió en 1997, cuando el artista pateó un bloque de hielo por el centro histórico de la Ciudad de México hasta hacerlo desaparecer. La bola de fuego no desaparece; queda suspendida en el paisaje fronterizo.

 

El Hotel Juárez, que da título a la exposición y es una de las pocas propiedades históricas que sobrevivieron a la destrucción de la urbe, fue puesto en venta y a eso aluden el cartel de la fachada y el letrero luminoso en la entrada de la Sala.

 

La exhibición de Francis Alÿs en la SAPS está integrada por dos videos. El primero de ellos es en el que se registró el recorrido de la bola de fuego, acción que fue nombrada por el artista como Paradoja de la praxis #5, con el subtítulo A veces soñamos como vivimos y a veces vivimos como soñamos.

 

Juegos de niños #15 es el otro video, en el que la acción fue realizada por un grupo de pequeños, y las reglas para tal efecto fueron dictadas por Alÿs. Como el artista trata de hacer cómplices y protagonistas a las generaciones futuras, los infantes portan fragmentos de espejos con los cuales se persiguen y aniquilan entre ellos.

 

El juego se desarrolla en un área de casas de interés social llamada Villas de Allende, que fueron abandonadas por las personas que las habitaban para migrar hacia Estados Unidos o algún otro punto de México.

 

También se exhiben cuatro tarjetas postales que presentan a Ciudad Juárez de noche y una pequeña pintura, un óleo sobre tela y madera denominado Linchados, en el que se ve un auto arder y alrededor se congrega una multitud.

 

Alÿs eligió Ciudad Juárez para poner en práctica estrategias artísticas de resistencia que ha desarrollado anteriormente en contextos de supervivencia. Para el creador, se trata de generar “poéticas políticas” en escenarios de extremos conflictos sociales.