Santo Toribio: El Santo de polleros y migrantes

Portal The Exodo/Luis Carlos Rodríguez

Guadalajara, Jalisco, a 18 de julio, 2015 (Noticias México).- Mártir de la Guerra Cristera en los Altos de Jalisco que se convirtió en protector de los migrantes mexicanos y cuya fama ha trascendido la tierra del tequila para llegar a Tijuana, cruzar sin papeles la Garita hacia California y regresar hacia pueblos y colonias populares de prácticamente todo el país.

En la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, en la colonia Granjas, por los rumbos de Ecatepec, una fotografía de San Toribio da cuenta del crecimiento de la migración mexiquense hacia Estados Unidos y de los milagros realizados por este santo para ayudar a lograr el sueño americano o por lo menos regresarlos con vida a México.

La fotografía en blanco y negro de San Toribio en un pequeño nicho de la capilla se encuentra lleno de imágenes de sus creyentes, todos migrantes, donde se narran los sinsabores y las tragedias al cruzar la frontera norte.

También ahí se exponen los milagros del santo jalisciense, ya sea para obtener una visa, encontrar a alguien perdido en el desierto o simplemente la repatriación de su cadáver.

 

Renée de la Torre Castellanos, investigador y profesor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de  Guadalajara, ha estudiado lo que denomina la “toribiomanía” que se  ha reproducido en miles de estampitas que se venden en los mercados para ofrecer protección a los migrantes y a los enfermos.

 

Como santo de los migrantes, compite con santos seculares como Juan Soldado, a quien, igual que santo Toribio, se le pide protección para evitar ser detenido por la Patrulla Fronteriza, protección de los asaltos al cruzar la frontera o para conseguir trabajo “del otro lado”.

 

Santo Toribio también compite en los mercados populares con la mal llamada Santa Muerte,  patrona de presos y prostitutas, y con Malverde, conocido como el patrón de narcotraficantes.

 

“Toribio se ha convertido en uno de los santos más buscados, porque sus seguidores han oído y creen que ayuda a sanar a los enfermos, a pasar exitosamente la frontera, y que protege a los chóferes en las carreteras, e incluso que es patrón del fútbol, tanto de los aficionados a las Chivas como de la Selección Nacional”, destaca Torres Castellanos.

 

El investigador expone que un caso paradójico sobre el impacto migratorio en los lugares de origen ha sido el de Santo Toribio Romo, quien fue canonizado por la institución católica, reconocido como mártir de la guerra cristera, pero que ha sido resemantizado por los devotos como un santo “pollero”, que se aparece en el transcurso del paso a los Estados Unidos.

 

El santuario de San Toribio, donde reposan sus reliquias, está situado en Santa Ana de Guadalupe, un pequeño poblado de Jalostotitlán, Jalisco, que a principios del Siglo XX fue cuna de combatientes cristeros y sacerdotes que murieron en martirio durante la guerra cristera (1926-1929), pero que actualmente ha sufrido fuertes transformaciones socioculturales debido a los intensos flujos migratorios hacia los Estados Unidos.

 

Santo Toribio Romo ha sido apropiado popularmente como un santo que intercede por los migrantes, logrando que su santuario sea actualmente uno de los lugares más visitados, principalmente por los mexicanos que viven en Estados Unidos.

 

Es la garita de Tijuana-San Ysidro, la más frontera más transitada del mundo y en donde los migrantes sin documentos recurren a las deidades y a la suerte para no ser detenidos en su afán de cruzar a los Estados Unidos.

 

Decenas de vendedores lo mismo cambian pesos por dólares, que te ofrecen una estampa de la Virgen de Guadalupe, del Santo de los Polleros, de Malverde, de Juan Soldado o de la “Santa Muerte”. Todo se vale en este mezcla de creencias y religiones que pasan de lo espiritual a lo macabro, con tal de lograr cruzar hacia el sueño americano.

 

«Gracias Santo Toribio Romo por habernos hecho el milagro de encontrar el cuerpo de nuestra hija Maribel, de 18 años, que murió en el desierto el día 2 de junio de 2007. Con tu valiosa ayuda la encontramos tres días después y le dimos cristiana sepultura el 27 del mismo mes. Familia Gutiérrez Jiménez. Lagos de Moreno, Jalisco».

 

Este es sólo uno de los cientos de retablos pintados al óleo donde los migrantes y sus familias narran los milagros del Padre Toribio Romo, conocido en Los Altos de Jalisco, pero también del otro lado del Rio Bravo como el «Santo Pollero».

 

“A mí me ayudó a cruzar el Santo de los Polleros, San Toribio. Ahora ya estoy trabajando aquí en San Ysidro en una mall encargado de limpieza. Logré pasar la garita con unos papeles de un primo y no me detuvieron. Ya tengo siete años acá y cuando vuelva a México voy a hacer una manda a su santuario en Jalisco”, señala Cupertino Hernández, migrante indocumentado, oriundo de Guanajuato.

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