Ofrenda en Arizona para 6,630 migrantes

Por Colibrí Center

Tucson, Arizona.- El Día de Muertos en México es una celebración donde las familias se reúnen en torno a panteones, altares y ofrendas para recordar a sus familiares fallecidos. Es una tradición con un arraigo de casi 3 mil años y que se realiza también en pueblos de Centroamérica y se empieza a arraigar en las comunidades de latinos que viven en Estados Unidos.

“Frente a los panteones, con ofrendas de comida, flores, velas e incienso se recuerda la vida de los seres queridos que han muerto. Se cree que en este día es especial porque existe un vínculo, una conexión  entre los dos mundos, donde se encuentran quienes han fallecido con sus familias, amigos y comunidades”, dijo la directora  Colibrí Center, Robin Reineke.

Pero qué ocurre cuando los migrantes salen de sus países, de sus pueblos, de sus colonias. Dejan familias, esposa, hijos, padres, amigos para cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, pero nunca llegan a su destino, se pierden en el desierto, sus restos se cubren de arena y cuando son encontrados, sus pertenencias no son suficientes para reconocerlos, para reunirlos con sus familias en México o Centroamérica.

La antropóloga forense, Robin Reineke, quien con un equipo multidisciplinario en Colibrí Center, trabajan en conjunto con el Forense de Pima y la Universidad de Arizona, tratando de armar el rompecabezas de estas historias de migrantes fallecidos en el desierto, en la frontera mortal entre México y Estados Unidos, identificando cadáveres, pertenencias y buscando afanosamente a los familiares.

“Con esta campaña en Facebook con el hashtag   #EndMigrantDeaths  esperamos llamar atención a la grave crisis de derechos humanos en la frontera entre Estados Unidos y México, donde la vigilancia fronteriza y la militarización ha causado las muertes de miles de personas”, indicó la especialista.

“A través de las políticas que estigmatizan cada vez más a las comunidades latinas que viven en Estados Unidos, también se  devalúa la vida de los migrantes, quienes al migrar y morir, finalmente son separados brutalmente sus  familias”, agregó Reineke.

Expuso que la frontera entre Estados Unidos y México se ha convertido en un gran cementerio, es una ruta trágicamente mortal, ya que en casi dos décadas, desde 1998  a la fecha han muerto  más de 6 mil 330 migrantes, cuyas vidas son  irremplazables, invaluables y sagradas para sus esposas, hijos, hermanos y padres.

Colibrí Center ha instalado en una especie de ofrenda virtual en Facebook con motivo del  Día de los Muertos. Ahí invita a honrar y recordar las miles de vidas perdidas en la frontera. En la página Colibri Center for Human Rights, se han colocado fotografías, nombres, nacionalidad, edad y una breve semblanza de quienes fallecieron en su éxodo por buscar un mejor trabajo, educación y destino para él y su familia, pero que fallecieron en el gran panteón en que se ha convertido la frontera entre México y Estados Unidos.

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