Joshua Bell y la Academy of St. Martin in the Fields conquistan al Palacio de Bellas Artes

09 de junio de 2015 (Maya Comunicación/Círculo Digital)  Con un repertorio de obras de Ludwig van Beethoven, Max Brunch y Sergei Prokófiev, el violinista Joshua Bell, también director musical de la Academy of St. Martin in the Fields, logró una ovación de pie y aplausos que se prolongaron por varios minutos, tras su segunda presentación en nuestro país, realizada la noche de este lunes en el Palacio de Bellas Artes.

 

Quien es considerado uno de los violinistas más famosos de nuestro tiempo, demostró ante el público mexicano sus dotes en ese instrumento de cuerdas, el cual toca desde los 12 años de edad.

 

Al frente de la Academy of St. Martin in the Fields, el violinista estadounidense Joshua Bell dio inicio al concierto con la Sinfonía n° 1 en re mayor op. 25, Clásica de Sergei Prokófiev, hermosa melodía de tintes festivos que se tornaban en dramáticos.

 

Ahí ejecutó el violín junto con la orquesta, realizando en ocasiones movimientos enérgicos de todo su cuerpo, pero también con el arco para dirigir a la agrupación.

 

El recital continuó con el Concierto para violín n° 1 en sol menor op. 26, de Max Brunch, en el cual Joshua Bell fungió como solista y mostró la maestría lograda en la ejecución de su instrumento.

 

Su técnica brilló al conseguir los registros más altos en el violín, a veces tocando de manera tenue, en ocasiones de forma enérgica, pero siempre con gran emotividad de acuerdo con el dramatismo de esa pieza del compositor alemán.

 

Lo mejor quedó al final: la Sinfonía n° 7 en la mayor op. 92, de Ludwig van Beethoven, la cual fue interpretada con singular virtuosismo por parte de Joshua Bell y el acompañamiento de la Academy of St. Martin in the Fields, considerada por especialistas como poseedora de un pulido y refinado sonido enraizado en una excepcional maestría musical.

 

El primer movimiento, Poco sostenuto–vivace, de música festiva que, tras pasajes cargados de misterio comienza a adquirir intensidad, a través de cuerdas, alientos y percusiones, dio paso al segundo, el famoso Allegretto de notas suaves y melódicas.

 

La obra continuó con el tercer movimiento,Presto, de rápidos e intensos acordes para cerrar con broche de oro el impresionante movimiento finalAllegro con brio, ejecutado a gran velocidad y con una fuerte carga dramática.

 

Tras casi dos horas de concierto, Joshua Bell y la Academy of St. Martin in the Fields, cautivaron al público que ovacionó de pie a los músicos por interpretación en un concierto que fue transmitido de manera gratuita a las afueras del Palacio de Bellas Artes en una pantalla gigante.