En la Cineteca Nacional Jan Holmberg habló de las películas suecas que escandalizaron al mundo

10 de junio de 2015 (Maya Comunicación/Círculo Digital)  Cómo ve el mundo a Suecia ¿Cómo una nación melancólica con todos propensos a la depresión y al suicidio? ¿Cómo una población desinhibida y loca por el sexo? Estos prejuicios tan discordantes fueron los que abordó durante su conferencia el presidente de la Fundación Ingmar Bergman, Jan Holmberg, la noche de 10 de junio en la Sala 7 de la Cineteca Nacional en torno al Ciclo Sexo, erotismo y censura en el cine sueco. 1950-1970  que se presenta desde este jueves.

 

Ante el asombro y diversión del público asistente, Holmberg compartió citas de diarios y declaraciones de la época acerca del revuelo moral que provocaban estas cintas en Suecia y en todo lugar donde se presentaban.

 

Así, planteó cómo el inesperado éxito comercial de estas películas tan polémicas terminó resaltando el nombre de Suecia en el ámbito internacional como una cultura atrevida y en algunas opiniones hasta inmoral; y destacó que el escándalo generado aún sigue opacando la gran calidad de estos filmes o el enorme talento de sus autores.

 

El director de Difusión y Programación de la Cineteca Nacional, Nelson Carro, comenzó por introducir la conferencia de acuerdo con la perspectiva que da a esta muestra: «Cuando planeamos este ciclo nos pareció muy interesante tener la mirada desde dentro. Nosotros vimos siempre qué pasaba con este cine sueco en las pantallas del resto del mundo, su éxito comercial y el escándalo que lo envolvía, pero cómo se vio esos años del cine sueco dentro de la propia Suecia, era algo que nos llamaba la atención incluir», comentó.

 

Por su parte, Jan Holmberg remarcó primero que desde su época silente, el nombre de su país vuelve a resaltar en el mundo del cine hasta la posguerra. Pero señaló que este repentino éxito del cine sueco a partir de los cincuenta fue sorpresivo e inesperado, pues «ninguno de estos filmes estaba hecho para el mercado internacional. Así que podemos suponer que su triunfo en taquillas fue provocado más por la atracción de los desnudos y el sexo, y no tanto por las historias o los valores cinematográficos. El propio Ingmar Bergman llegó a bromear en algunas declaraciones después de estrenar El silencio, que todas las películas deberían tener al menos una escena de desnudos.»

 

El especialista señaló que la película que comenzó todo fue Un solo verano de felicidad (Sommardansen, 1951) dirigida por Arne Mattson y protagonizada por Ulla Jacobsson. El filme, que enfrentó diversos escándalos pero triunfó comercialmente, abrió la brecha para que muchos cineastas suecos exploraran con su cine las más diversas historias sobre sexualidad y erotismo, centrados regularmente en la visión femenina.

 

Ese incentivo de triunfo inspiró a más realizadores a entregar películas cada vez más atrevidas. Pero para los años setenta el cine sueco había perdido su visión de búsqueda artística en el erotismo: «En Suecia dos películas lograron sobrepasar la censura estatal: Soy curiosa. Amarillo (1967) y Soy curiosa. Azul(1968). Esto dio lugar a un cambio en la legislación y a que surgieran películas más atrevidas dando rienda  suelta a la pornografía en Suecia.

 

“Es interesante que el término ‘sueco’ siguió siendo un adjetivo dentro de la industria pornográfica, sin embargo, Suecia jamás destacó como un gran productor de pornografía a nivel internacional. Ese lugar lo tiene más bien Dinamarca».

 

Holmberg subrayó que aunque las películas suecas que conforman este ciclo de cine de la Cineteca Nacional son famosas o infames, por las escenas de desnudos que contienen, «nada tienen que ver con la pornografía o con emociones baratas. Cintas como El silencio (1963), Parejas amantes (1964) y Soy curiosa. Amarillo (1967), están entre los mejores ejemplos no sólo de cine sueco, sino del cine de cualquier lugar».

 

Dando lugar al final de la conferencia para preguntas y comentarios del público, tanto Nelson Carro como Jan Holmberg coincidieron en la relevancia que tuvo este periodo del cine sueco en el cambio de mentalidad de la sociedad en muchas partes del mundo, así como en las transformaciones sociales que prosiguieron.

 

«Los límites que plantea este ciclo de Sexo, erotismo y censura en el cine sueco comprende desde el final de la Segunda Guerra hasta el año 1968, porque después de la liberación moral, los desnudos y el sexo pasan a un plano anodino. Pero fue un proceso y en él la época de erotismo en el cine sueco fue determinante», dijo el director de Difusión y Programación de la Cineteca Nacional.

 

En tanto, Holmberg concluyó: «Es fácil bromear sobre los escándalos que provocaban estos filmes, porque hoy nos parecen absurdos, pero en verdad es conmovedor el impacto político que tuvieron en muchas partes del mundo, como México. En Suecia deberíamos estar orgullosos de eso.»