El muralismo seguirá siempre vivo

106 de agosto de 2015 (Maya Comunicacion/Circulo Digital) El muralismo no está muerto, sino que “ayer, ahora y siempre seguirá vivo”, aseguraron los pintores Rina Lazo, Arturo García Bustos, Arturo Estrada y Adolfo Mexiac, durante su participación en el Foro Internacional de Muralismo. El reto de los muralistas ante el siglo XXI, que se realiza en el Centro Nacional de las Artes.

 

Luego de que Jorge Gutiérrez, subdirector general de Educación e Investigación Artísticas del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) inaugurara el encuentro, los cuatro ex discípulos de Frida Kahlo y Diego Rivera señalaron que el muralismo es un tema que no pierde vigencia, a pesar de que tiene alrededor de 90 años de antigüedad, pues forma parte del imaginario colectivo con el que se conoce a México en todo el mundo.

 

En el foro organizado por el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) del INBA, la pintora guatemalteca Rina Lazo (1923) expuso que el movimiento muralista fue decayendo, pero sin morir del todo. “Hoy en día se ha vuelto vital la necesidad de reivindicarlo en todos los países, especialmente en México”.

 

Señaló que trabajó diez años con Diego Rivera, cuyos murales “mantienen un mensaje histórico y social, mostrando nuestras raíces ancestrales y un espíritu nacionalista, combativo y de denuncia frente al neoliberalismo”.

 

Nacido en 1926 en la Ciudad de México, el artista Arturo García Bustos recordó que el muralismo, al igual que el grabado, en los edificios públicos salió al encuentro de la vida y se dirige al corazón y al pensamiento de la gente.

“El muralismo seguirá adelante mientras haya movimientos sociales, hechos históricos y descubrimientos científicos. Hay muchos muros y los artistas los vamos buscando y encontrando, incluso enamorándonos de esos espacios”, concluyó.

 

Similares palabras empleó el creador michoacano Arturo Estrada, quien recientemente cumplió 90 años, al aseverar que el pueblo de México es su modelo de pintura.

 

El ex alumno de Frida Kahlo, Feliciano Peña, José Chávez Morado, Juan O’Gorman, Diego Rivera y Salvador Toscano, entre otros, dijo que la pintura mural es uno de los más altos grados de perfección que puede alcanzar el artista, ya que este está consciente de su imaginación plástica para conmover y despertar el interés por el mundo.

 

Creador de 17 murales que se ubican en el Museo Nacional de Antropología y en algunos edificios públicos de Tamaulipas, San Luis Potosí y Michoacán, Estrada instó a los artistas contemporáneos a mostrar en sus obras la situación actual en la que vive el pueblo mexicano. “A ellos me dirijo y les digo: ‘Observen el momento social que vivimos y denúncienlo’”.

 

En su turno, el muralista michoacano Adolfo Mexiac, quien cumplirá 88 años el próximo 7 de agosto, habló sobre los murales que ha realizado en varias regiones del país y del homenaje que le organiza la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Tras un receso, se dio paso a la segunda mesa del foro: Experiencias e irradiaciones, en la cual participaron cuatro muralistas mexicanos y la argentina Cristina Terzaghi, quien hace tres décadas revivió la carrera de muralismo en la Universidad Nacional de la Plata de Buenos Aires, luego de que el régimen militar la cancelara, junto con la de cinematografía.

 

“El padre y la madre del muralismo son mexicanos y este movimiento artístico se ha convertido en el orgullo latinoamericano”, aseguró la también investigadora. La estética del muralismo mexicano tiene sus propias particularidades y es el resultado del binomio espacio-sociedad, explicó vía Skype.

Aseguró que los muralistas son, posiblemente, los artistas más comprometidos con la sociedad actual, tan es así que conocen la constitución política de su propio país, ya que construyen obras monumentales junto con el pueblo. “El arte transforma y se transforma”, apuntó.

 

Para José Luis Soto, este tipo de arte está enraizado en las tradiciones de cada región en particular. “Hay otra historia del arte que está por escribirse y que no ha sido abordada lo suficientemente”, dijo al referirse al arte purépecha en Michoacán, donde se está creando un arte alejado de los ismos y de las academias artísticas occidentales.

 

“El muralismo se puede transformar en la bandera de los movimientos sociales y de los grupos que defienden su propia visión e historia, pues construyen una crítica a la sociedad que les tocó vivir”, comentó el artista michoacano.

 

Por su parte, Melchor Peredo dijo que “lo único que queda de la Revolución Mexicana es el muralismo. Soy muralista y leninista, por tal motivo no hago instalaciones con basura para que no se expongan en los museos de Nueva York.

 

“Al igual que Lenin, creo que el arte debe mejorar al hombre. Para mí, el muralismo es el complemento estético de la arquitectura. El arte, como el muralismo, no debe limitarse a pintar la historia, sino que debe crear historia. El muralismo es el único defensor de sí mismo. El muralismo quedará incólume”.

 

El artista Ismael Ramos afirmó que a través de sus obras murales busca “crear una sensibilidad hacia lo positivo”. Este género artístico es el espejo para una conciencia social, ya que retrata el rostro de un pueblo y es valioso para la sociedad, señaló.

 

También participaron Héber Camargo, Alfredo Nieto, Alejandro Caballero, Imuris Ramos Pinedo, Alejandro Swain Aguilar y Patricia Carrasquilla, bajo la moderación de Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) del INBA.