El ballet Pedro y el lobo llega a su 21 aniversario

04 de junio de 2015 (Maya Comunicación/Círculo Digital)  Con más de mil representaciones, el ballet Pedro y el lobo ha sido disfrutado por niños y adultos en toda la República y formado parte del Programa de Danza Escolar del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Secretaria de Educación Pública (SEP), además de haber sido escenificado en diversas ocasiones en el Auditorio Nacional con la Orquesta Sinfónica Nacional o la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México.

 

Para celebrar el 21 aniversario de la creación de Pedro y el lobo, el Ballet de la Ciudad de México ofrecerá una temporada del espectáculo infantil en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque, los sábados y domingos de junio y julio a las 13:00 horas.

 

Pedro y el lobo fue creado en 1994, gracias al apoyo del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), por el Ballet de la Ciudad de México, agrupación que entre sus objetivos se encuentran inculcar el gusto por las artes escénicas a las nuevas generaciones y exponer a los pequeños a la danza y a la música en vivo desde temprana edad.

 

Se trata de una obra que ofrece una amable introducción a la célebre partitura de Serguéi Prokófiev y a la danza a los infantes, quienes aprenderán a identificar determinados instrumentos al asociarlos con los diferentes personajes, al mismo tiempo que cada uno es representado por un estilo de danza particular.

 

En el espectáculo, un curioso narrador transporta al público al mundo de la música, habla brevemente sobre el compositor ruso y presenta a los personajes de la obra, para posteriormente plantear la historia en la cual el niño Pedro vive una aventura al no atender las advertencias de su abuelo sobre un peligroso lobo.

 

Después de más de dos décadas de haberse estrenado, Pedro y el lobo continúa deleitando al público con gran éxito y ha probado ser una excelente contribución para los pequeños: “La obra conjunta el movimiento, la melodía y la acción de cada uno de los personajes. Los niños realmente entienden la obra y esto ha hecho que todos se sientan contentos”, comentó Isabel Avalos, directora del Ballet de la Ciudad de México.

 

Explicó que es una obra lúdica y didáctica que presenta un cuento corto, claro y con un narrador que lleva a los niños de la mano. “Es un espectáculo donde se conjugan muchas cosas que crean una gran magia en el escenario. Además de la música y la danza, para los niños también es muy atractivo ver el vestuario, la escenografía y la ambientación.

 

“Ha logrado mantenerse durante más de 20 años y la gente sigue pidiéndolo. Como coreógrafa ha sido una gran satisfacción ver que las personas llevan a sus hijos a verlo y que lo recuerdan con mucho cariño. Cuando estuvimos en el Palacio de Bellas Artes la gente se acercaba y me decía: ‘¡Yo lo vi y ahora traigo a mi hijo!’”.

 

Pedro y el lobo ha madurado aun cuando el concepto es exactamente el mismo, afirmó. “Los bailarines realizan una interpretación del personaje y hacen propios los movimientos.  Es una obra que se ha consolidado, pero lo curioso es que no se ha hecho ningún cambio y todo sigue como se creó en el principio”.

 

Para la maestra, Pedro y el lobo se ha vuelto un clásico, porque, sobre la base del cuento, la narración y la música de Prokófiev, el Ballet de la Ciudad de México incorporó elementos para que los menores entendieran lo que significa el movimiento. “Tratamos de cruzar el puente de la música para ir a la expresión dancística”.

 

Destacó que este espectáculo ha contribuido a que el público se interese por la danza. “Es una gran satisfacción ver cómo a los niños les gustaría hacer a los personajes. En una de las temporadas, un pequeño llegó vestido idéntico a Pedro y pidió que su fiesta fuera como la obra. Fue algo muy importante y significativo para nosotros. Siento que Pedro y el lobo ha dejado huella y no cambiaría nada de ella”.