Analola Santana analiza dos performances que abordan la violencia hacia la mujer

31 de mayo 2015 (Maya Comunicación/Círculo Digital)  El Encuentro Internacional Poética de la Acción fue sede de la conferencia magistral Los circuitos de la invisibilidad: Performance, violencia y sexualidad, impartida por la Dr. Analola Santana, especialista en teatro y performance latinoamericano de los siglos XX y XXI.

 

La especialista refirió que la performance es una herramienta vigente y necesaria para compartir experiencias de dolor en medio una sociedad que se siente desprotegida por las acciones incompletas de las instituciones, ante las problemáticas de violencia y el que ésta sea mostrada por medio del bombardeo mediático de imágenes.

 

En la ponencia, que se llevó a cabo en el Aula Magna José Vasconcelos del Centro Nacional de las Artes (Cenart), Analola Santana abordó parte de su trabajo de investigación sobre violencia, enfocándose en la trata de mujeres y la prostitución y en el que analiza e interpreta dos obras de performance: Piedra de Regina José Galindo y Corpos, coproducida por Violeta Luna, Mariana González Roberts y Rocío Solís.

 

En el caso de Piedra, la conferencista informó que en ella aparece la artista guatemalteca, Regina José Galindo, cubierta en su totalidad con carbón negro y permanece inmóvil en el suelo; dos voluntarios y alguien del público (todos performistas) orinan sobre ella. Santana explicó que las escenas llenas de metáforas y abstracción estética reclaman la violencia cotidiana que viven las mujeres en varios países y revelan la naturaleza consciente de las acciones que impulsan una violencia estructural repetitiva.

 

En la puesta se hace referencia a la violencia, el dolor, la humillación y la explotación; como es el caso del abuso a las trabajadoras de la nueva industria de minería de carbón en Brasil: “Galindo utiliza su propio cuerpo como herramienta de acción social. Ella misma describe su trabajo como una forma de construir un puente humano permitiendo un entendimiento más empático”, dijo.

 

Se retoma el argumento de la obra cuando en la escena aparece un personaje femenino que también orina sobre la performista, lo anterior implica -expuso la especialista- que las mujeres también son cómplices de ésta violencia y cuestiona la promulgación de la misma.

 

Como maestra y especialista en teatro y performance, la doctora Santana expresó que la reacción del público es fundamental es este tipo de muestra escénica y mencionó que ante obras como Piedra el espectador se ve obligado a enfrentarse al dolor ajeno en directo y se encuentra entre la disyuntiva de identificarse o distanciarse.

 

Por otro lado, Corpos es un recorrido a través de una serie de habitaciones en el que se representa la problemática de la trata de personas, en una mezcla de performance, arte acción, intervención sonora e instalación.

 

En esta otra puesta los espectadores (alrededor de 15 personas) participan más activamente, ya que en la primera sala que se titula “Junta general de accionistas”, los observadores son tratados como los accionistas de una empresa que les muestra las repercusiones económicas que ha tenido la trata de mujeres y niñas. En su análisis, Santana planteó cómo el público “queda enmarcado dentro de esta habitación” y cómo se ve afectado ante el planteamiento ético del consumo ilegal de la sexualidad. “La performance constituye un esfuerzo importante por situar al horror del tráfico sexual dentro de una red de conflictos cuya complejidad a veces se pierde en el lenguaje binario de la dominación y la resistencia”, aseguró.

 

También señaló que los espectadores se perturban con la identidad que voluntariamente aceptaron como parte del desarrollo de la obra; conforme ésta avanza y se van mostrando metáforas más explícitas. “Corpos como acto performativo, empujó al observador a cuestionar la distinción convencional que hacemos entre víctima y agresor y también observador y partícipe. Estos términos  nos obligan a tomar conciencia de nuestras propias responsabilidades  y se quedan cortos para poder explicar plenamente los efectos que produce este tipo de violencia”, agregó.

 

El objetivo de Corpos fue impresionar al espectador, así como la invitación a la reflexión y la denuncia de las violaciones del cuerpo. Sin embargo, las creadoras de esta obra acordaron que se evitó la victimización y no hacer puntual ningún caso: “Evoca una serie de emociones centradas en una serie de imágenes poéticas que se niegan a definir un individuo que está ausente de la representación”, expuso la doctora Santana.

 

La especialista hizo énfasis en que los elementos importantes en la performance son la belleza, el impacto y la experiencia de que se desarrolle en vivo. Igualmente mencionó que desaparece en esta puesta el erotismo sexual dejando sólo una “sexualidad vacía”.

 

Con esta conferencia magistral Los circuitos de la invisibilidad: Performance, violencia y sexualidad el Encuentro Internacional Poética de la Acción finalizó la programación de reflexión en torno al performance.