Alepo, ciudad siria en ruinas y llena de desesperanza

Casi seis meses duró la batalla por esta ciudad, la segunda más importante de Siria.

Sin contar los casi seis años en los que su población ha sufrido los episodios más cruentos de la guerra civil siria.

«No hay lugar a donde ir, son los últimos días. Espero que hagan algo por la gente de Alepo, por mi hija, por los otros niños», dijo Abdulfaki Alhamdo, habitante de Alepo.

«He perdido todos mis sentimientos, desde que perdí a 50 de mis amigos. no podemos creer que no haya nadie en este planeta que nos pueda ayudar», señaló la ciudadana Monther Etaky.

Así luce la ciudad, luego de que las tropas del presidente Bashar Al Assad, apoyadas por el Ejército y la fuerza aérea rusas, la retomaron en su totalidad.

Tras esta derrota, los rebeldes se vieron obligados a aceptar un alto al fuego para poder desalojar a unos 40 mil civiles, hasta el momento.

«Los niños no tenían nada que comer, se los dije cuatro veces que quería irme, todos me decían que podíamos morir, al final, les dije que me dejaran morir», narró una desplazada.

«Gracias a Dios pudimos escapar, estábamos muriendo de hambre, no me podía mover por el hambre», comentó otra desplazada.

«Estamos expuestos a un genocidio en la sitiada ciudad de Alepo, este puede ser mi último video. 80 personas han sido ejecutadas en las áreas que el régimen ha retomado recientemente el control. Salven a Alepo, salven a la humanidad», pidió Lina Shamy.

Estas denuncias llegaron hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

«Civiles han sido asesinados, tanto por los intensos bombardeos, como por ejecuciones sumarias, por las fuerzas gubernamentales», afirmó Ban ki-Moon, secretario general de la ONU.

Según la ONU, se han documentado 82 ejecuciones, incluidas las de 11 mujeres y 13 niños.

Presuntamente, soldados sirios los mataron cuando huían, o incluso en sus casas. Pero, esta cifra podría aumentar en tanto personal suyo logre entrar al este de Alepo para verificar más denuncias, así como el cese de hostilidades.

«La tarea inmediata es hacer todo lo que podamos para detener esta masacre», reiteró Ban ki-Moon.

En la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, se vivió otra batalla, la diplomática.

«Hablan de actos de venganza, de ejecuciones sumarias y de actos de terrorismo perpetrados contra civiles sirios por parte de las fuerzas del gobierno sirio. No se trata de la caída de Alepo, se trata de la liberación de Alepo, los terroristas pusieron en peligro la seguridad de los residentes de la ciudad, nosotros estamos liberando la ciudad», destacó Bashar Ja’Afari, embajador de Siria ante la ONU.

«¿En verdad no son capaces de sentir vergüenza? ¿De veras nada, literalmente nada, les da vergüenza?», refirió Samantha Power, embajador de Estados Unidos ante la ONU.

«Me parece extraño con respecto a las declaraciones de la delegada de Estados Unidos, es que habla como si fuera la Madre Teresa. Me permito recordarle la trayectoria histórica de su país para que luego hable usted de otros modelos de supremacía, o de quién es culpable de qué, yo creo que será Dios el que tenga la última palabra», afirmó Vitaly Churkin, embajador ruso ante la ONU.

Mientras continúa aumentando la cifra de muertos, tanto en Alepo, como en toda la nación árabe: más de 312 mil según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, desde marzo de 2011.

También sigue al alza la desesperanza entre la mayoría de los 11 millones de sirios que siguen atrapados en su país.

«Estoy en mis últimos días», declaró Monther Etaky.

«Ya no creo en las Naciones Unidas, ya no creo en la comunidad internacional. Espero que puedan recordarnos», concluyó Abdulfaki Alhamdo, habitante de Alepo.

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